Coping with Grief
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Biografía de Leinys Yeleida Quijada Jiménez
Leinys Yeleida Quijada Jiménez nació el 28 de marzo de 1979 en San Félix, estado Bolívar, Venezuela. Es la sexta y última hija del matrimonio conformado por Félix Quijada y Juana de Quijada, (ya fallecidos), creció en el seno de una familia numerosa que moldeó sus primeros valores y principios.
Al ser la menor de seis hermanos, su infancia transcurrió rodeada del calor familiar y la dinámica propia de un hogar dinámico en la Región Guayana. Sus raíces en San Félix marcan el inicio de una trayectoria personal caracterizada por los lazos familiares, el arraigo a su tierra natal y el esfuerzo constante.
Formación Académica
Inició su etapa escolar en la Escuela Mercedes Prospert, donde realizó la educación preescolar en 1984 y comenzó sus estudios de primaria en 1985. En 1993 dio paso a la educación secundaria en el Liceo Ramón Isidro Montes, continuando posteriormente en el Liceo Sagrado Corazón, institución de la cual egresó en el año 1999 con el título de Bachiller en Ciencias.
Buscando ampliar sus horizontes personales y académicos, a finales de 1999 tomó la decisión de trasladarse a Trinidad y Tobago para estudiar inglés. Tras realizar diversos cursos de ingles, retornó a Venezuela a finales del año 2000.
Con una visión clara hacia el sector industrial de su región, ingresó a la Fundación La Salle, donde cursó estudios superiores hasta obtener el título de Técnico Superior Universitario en Seguridad Industrial.
Trayectoria Profesional y Lucha Sindical
Al egresar, comenzó su ejercicio profesional prestando servicios en diversas empresas contratistas de la zona de Ciudad Guayana. Su dedicación y perfil profesional la llevaron a ingresar, en el año 2012, a la Siderúrgica del Orinoco (SIDOR), la principal siderúrgica del país.
En SIDOR, Leinys no solo destacó por su desempeño técnico, sino también por su profunda sensibilidad social y su firme compromiso con los derechos laborales. Se convirtió en una figura clave en las reivindicaciones de la clase trabajadora, acompañando de cerca al líder sindical José Luis Hernández, presidente del sindicato.
Su activa participación en la lucha por la convención colectiva y la defensa de las condiciones de los trabajadores la puso en el foco de la persecución política por parte del gobierno venezolano, que buscaba frenar el reclamo sindical. En el año 2014, en un contexto de represión contra la dirigencia obrera, fue detenida injustamente junto a dos de sus compañeros, convirtiéndose en presa política.
Durante ocho meses permaneció privada de su libertad hasta que, tras la presión constante y las exigencias de justicia, el gobierno ordenó su excarcelación.
Retorno y Legado
A pesar de las adversidades y del impacto de la prisión política, Leinys demostró una enorme entereza al reincorporarse a sus labores en SIDOR. Aunque el contexto posterior estuvo marcado por la coacción hacia la fuerza laboral y la imposición de un contrato colectivo desfavorable para los trabajadores, su valentía y entrega en las luchas sindicales quedaron marcadas como un testimonio de dignidad, lealtad a sus compañeros y firmeza moral.
Homenaje a Leinys: Un amor que trasciende el tiempo
En el año 2018, la vida de Leinys cambió para siempre al convertirse en madre por primera vez. Dio a luz al verdadero amor de su vida, su amado hijo Lenniel, a quien entregó desde el primer instante cada gota de su cariño, devoción y protección.
Movida por ese amor infinito y el deseo de construir un futuro lleno de oportunidades, en el año 2023 tomó una de las decisiones más valientes de su vida: emigrar a los Estados Unidos. Atendiendo a la invitación de su hermana, Yurivy Quijada, Leinys emprendió el viaje buscando un camino de esperanza para su hijo. Sabía que Lenniel, con su condición de autismo y TDAH, necesitaba una atención, educación y terapias de salud que lamentablemente las condiciones en Venezuela no podían garantizar.
Desde el día en que pisó tierras americanas, Leinys no descansó. Luchó incansablemente como una verdadera guerrera para asegurar que Lenniel tuviera todo lo necesario para crecer, aprender y desarrollarse con dignidad. Fue un entregar constante, sin pausas ni reservas; un amor tan grande y abnegado que la llevó a anteponer siempre el bienestar de su pequeño ante cualquier cosa, descuidando en el proceso su propia salud.
Esa entrega total desencadenó una serie de complicaciones médicas que terminaron por arrebatarle la vida terrenal. Sin embargo, su sacrificio no fue en vano: la huella de su dedicación vivirá para siempre en el progreso, la vida y el corazón de Lenniel.
Hoy no le decimos un adiós definitivo, sino un hasta luego. Nos consuela saber que, como solía decir su papá, nos volveremos a encontrar más allá del sol.
Sabemos que te fuiste con el Señor, amada Leinygs. Hasta siempre, Ye.